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viernes, 20 de junio de 2025

El Enfoque “T”: Dos Niveles de Competencia para Emprendedores

El entorno emprendedor exige líderes capaces de navegar la complejidad del mercado sin perder la excelencia técnica. El enfoque T ofrece un marco conceptual para entender cómo los emprendedores exitosos combinan conocimiento y competencias especializadas con otras competencias complementarias, como base para impulsar el éxito de sus emprendimientos. Este enfoque, sostiene que la barra horizontal de la letra T representa la amplitud del conocimiento en múltiples disciplinas, en tanto que la barra vertical representa la profundidad de la experiencia en un dominio específico.

El concepto de competencias con enfoque T fue introducido en la década de 1980 por los consultores de McKinsey y ganó relevancia posteriormente gracias a Tim Brown de IDEO, la consultora especializada en innovación, quien resaltó la fusión entre especialidad y la fluidez interdisciplinaria. Según Brown, los individuos con competencias T son capaces de "colaborar entre disciplinas con expertos en otras áreas" siendo ellos mismos expertos en un campo o dominio específico. En este caso, el trazo vertical representa el conocimiento y experiencia en un dominio específico, mientras que la barra horizontal representa el conocimiento transversal y la capacidad de colaboración en equipos interdisciplinarios.

Recientes investigaciones en el área refuerzan este enfoque del liderazgo emprendedor. Por ejemplo, Wai Fong Boh, profesora de la Nanyang Business School en Singapur, ha demostrado que los inventores que demuestran esta dualidad; es decir que tienen la habilidad de actuar como especialistas y generalistas al mismo tiempo son los que tienen mas probabilidad de desarrollar innovaciones con éxito comercial. Por otro lado, la investigación de Philip Tetlock, profesor de Psicología en la Universidad de Pensilvania, revela que el conocimiento profundo por sí solo no garantiza resultados superiores; por el contrario, combinar experiencia con perspectivas diversas produce los efectos más eficaces.

La dimensión horizontal: amplitud emprendedora

En el área de los emprendimientos, la barra horizontal de la T abarca competencias tales como liderazgo, estrategia, análisis de mercado, finanzas y comunicación. Esta amplitud permite a los emprendedores entender a los clientes, relacionar dominios técnicos y comerciales, y gestionar equipos multifuncionales. Durante las primeras etapas del emprendimiento, estas capacidades son esenciales para validar la adecuación al mercado, desarrollar propuestas atractivas, obtener financiamiento inicial y gestionar relaciones con diversas partes interesadas.

Por ejemplo, la investigación de Antonio Ramos Rodríguez, de la Universidad de Cádiz, resalta la importancia del capital social e intelectual; es decir, esas redes amplias de conocimiento y perspectivas diversas, para identificar y aprovechar oportunidades de negocio. La creciente complejidad e incertidumbre de los mercado, exigen enfoques multidimensionales que trasciendan la especialización en un solo dominio, por lo que la amplitud (competencias complementarias) no es solo ventajosa, sino esencial para el éxito emprendedor.

La dimensión vertical: experiencia y conocimiento profundo

El componente vertical representa la experiencia profunda y específica en áreas como ingeniería, diseño, marketing, finanzas, producción, cadenas de suministro y manejo de datos, entre otros. Este conocimiento especializado permite a los emprendedores comprender y guiar el desarrollo técnico, evaluar la viabilidad y supervisar la ejecución de productos o servicios clave. Sin esta base experta, los emprendedores corren el riesgo de desarrollar soluciones comercialmente atractivas pero inviables técnicamente, incluso estratégicamente inconsistentes.

Hay muchos casos que demuestran el poder de combinar profundidad con amplitud. Emprendedores exitosos como Elon Musk ejemplifican este modelo: su sólida formación en física e ingeniería le permite liderar directamente Tesla y SpaceX, su profundidad técnica impulsa la innovación, mientras que sus competencias amplias le ayudan a moldear mercados, influir en políticas y construir emprendimientos sostenibles. De manera similar, Steve Jobs, aunque no era ingeniero, desarrolló una profunda experiencia en diseño y desarrollo de productos, la cual combinó con visión estratégica y habilidades de marketing para transformar Apple.

La relación sinérgica: profundidad y amplitud

La efectividad del emprendedor T reside en la relación sinérgica entre estas dos dimensiones. La amplitud proporciona el entendimiento contextual necesario para navegar la creación de empresas, ofreciendo perspectiva sobre cómo se interconectan las distintas funciones del negocio y permitiendo una toma de decisiones informada en múltiples dominios. Esta base amplia sirve como contexto para el juicio emprendedor.

La profundidad actúa como el motor de ejecución, proporcionando la competencia técnica necesaria para desarrollar productos y servicios que respondan eficazmente a las necesidades del mercado. Este conocimiento especializado suele constituir la propuesta de valor que define el emprendimiento y lo diferencia en mercados competitivos. La integración de estas dimensiones crea un conjunto de habilidades integral que responde a la naturaleza multifacética de los desafíos emprendedores.

El enfoque T en la práctica

Muchos emprendedores actuales desarrollan primero competencias técnicas profundas en áreas como programación, impresión 3D o inteligencia artificial, y luego desarrollan gradualmente otras competencias tales como, gestión de equipos, marketing, cadena de suministro y comportamiento del consumidor, para convertir sus capacidades técnicas en negocios viables. Esta progresión de la profundidad técnica a la amplitud emprendedora muestra cómo la forma de T se desarrolla a través de la aplicación práctica.

Si entendemos el emprendimiento como un proceso de seis etapas: generación de ideas, desarrollo de productos, validación del producto en el mercado, validación financiera, introducción del producto en el mercado y gestión estratégica. Las competencias horizontales permiten avanzar en este recorrido mediante el reconocimiento de oportunidades, articulación de visión, coordinación de equipos y navegación del mercado. La experiencia vertical permite la ejecución mediante el diseño de soluciones, resolución crítica de problemas, iteración de diseño y aseguramiento de calidad técnica.

Como desarrollar competencias T

Cultivar un perfil T requiere una búsqueda intencional en ambas dimensiones. El proceso comienza con el fortalecimiento de la experiencia en un dominio principal mediante compromiso sostenido con conocimiento experto, a través de cursos, proyectos y experiencia profesional. El concepto de práctica deliberada; es decir, el aprendizaje enfocado en la mejora continua de una habilidad específica, mediante la repetición intencionada, introducido por Malcolm Gladwell proporciona un marco útil, aunque, en este caso,  el éxito emprendedor exige ir más allá de la excelencia en un solo campo.

Una vez establecida la competencia básica, los emprendedores deben desarrollar sistemáticamente capacidades complementarias. Esta expansión incluye el estudio de principios de marketing, comportamiento del consumidor, liderazgo, gestión de equipos de trabajo, gestión estratégica de negocios y comunicación. Muchos emprendedores obtienen estas experiencias interdisciplinarias a través proyectos voluntarios y comunitarios, otras veces como parte de su trabajo o la colaboración en proyectos diversos.

Las estrategias de desarrollo más efectivas siempre incluyen la inmersión profunda en una disciplina mientras se persiguen simultáneamente conocimientos y experiencias en campos adyacentes. Leer ampliamente sobre economía, psicología, liderazgo y negocios amplía la perspectiva y proporciona herramientas conceptuales para resolver problemas complejos. Experiencias de colaboración o mentoría en diversas áreas ofrecen orientación y aceleran el aprendizaje. La reflexión regular sobre la necesidad de habilidades y la implementación de esfuerzos sistemáticos para su asimilación continua aseguran un desarrollo equilibrado.

Para los emprendedores, el imperativo es claro: cultivar una experiencia vertical (profunda) y, al mismo tiempo, desarrollar competencias horizontales (complementarias). La intersección entre conocimiento especializado y competencias complementarias genera emprendedores capaces de innovar técnicamente y liderar estratégicamente. Esta combinación resulta esencial para afrontar los desafíos interdisciplinarios propios del proceso emprendedor.

 

domingo, 20 de abril de 2025

Factor Suerte: Cómo los Emprendedores Exitosos Atraen Suerte

El éxito en los negocios a menudo parece una combinación de trabajo duro, sincronización y un producto de calidad con demanda en el mercado. ¿Y la suerte? Por lo general, textos y material de entrenamiento sobre emprendimientos ponen la “suerte” fuera de la fórmula. Pero que ¿si la suerte es parte de la fórmula del éxito? Aún más, que ¿si la suerte es algo que no está completamente fuera de tu control?

El psicólogo Richard Wiseman, en su libro The Luck Factor (El Factor Suerte), desafía la idea tradicional de que la suerte es puramente aleatoria. Después de años de investigación científica, descubrió que las personas “afortunadas” comparten ciertos hábitos y actitudes. ¿La buena noticia? Cualquier persona puede adoptarlos. “Las personas con suerte generan su propia buena fortuna a través de cuatro principios básicos”, afirma Wiseman. Ya sea que estés lanzando un startup, construyendo una marca personal o liderando una empresa en crecimiento, aprender a cultivar la suerte puede ser una de tus estrategias empresariales más poderosas.

El contexto de la Investigación de Wiseman - Richard Wiseman, psicólogo de la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido), llevó a cabo uno de los estudios más completos sobre la suerte jamás realizados. Durante una década, entrevistó y dio seguimiento a cientos de personas que se identificaban como “afortunadas” o “desafortunadas”. Utilizando pruebas psicológicas, experimentos sociales y seguimiento individual, identificó patrones de comportamiento y mentalidad que marcan una gran diferencia. Lo que descubrió es revelador: las personas afortunadas no dependen del azar, sino que aplican estrategias psicológicas específicas para detectar oportunidades, recuperarse del fracaso y atraer resultados positivos.

Para emprendedores y líderes empresariales, estos hallazgos son por demás relevantes. En un mundo donde la toma de decisiones bajo incertidumbre es la norma, los cuatro principios de Wiseman pueden ayudarte a pensar y actuar de manera que el éxito sea más probable. Acá están los cuatro principios para tener la suerte de tu lado:

1. Maximiza las oportunidades inesperadas - Las personas con suerte constantemente se colocan en nuevas situaciones. Prueban cosas nuevas, conocen a nuevas personas y rompen con la rutina. Dicen “sí” más a menudo, lo que las lleva a oportunidades inesperadas. No se limitan a seguir un plan rígido: permanecen abiertas a lo que pueda surgir. En la práctica de los negocios, esto podría traducirse como asistir a un evento no planeado, contactar a alguien a través de medios sociales o aceptar un proyecto desconocido pero interesante. Wiseman encontró que cuando las personas exploran situaciones más allá de su zona de confort, encuentran más oportunidades.

Por ejemplo, una emprendedora con una tienda de ropa en línea podría decidir asistir no solo a exposiciones de moda, sino también a encuentros sobre tecnología, marketing digital, logística de distribución o incluso eventos de beneficencia. En uno de esos eventos, bien podría conocer a alguien que, más adelante, podría ser de ayuda para su negocio. Ese encuentro casual no ocurriría  si se quedara en su zona de confort (solo eventos de moda).

2. Escucha a tu instinto - Las personas afortunadas suelen confiar en su intuición. Mas a menudo de lo que se piensa, la voz interior que dice “hazlo” o “algo no está bien” no es magia: es intuición, muchas veces respaldada por años de experiencia y reconocimiento de patrones subconscientes. Wiseman encontró que los que se consideran afortunados, a menudo perciben esas señales sutiles, incluso cuando no pueden explicarlas.

Esto es especialmente valioso para emprendedores. No siempre es posible tener toda la información o tener una imagen clara de la situación. A veces, los emprendedores necesitan confiar en el instinto, ya sea para elegir un socio, lanzar un producto o cambiar de estrategia. Wiseman también descubrió que las personas con suerte suelen tomarse tiempo para calmar su mente—a través de la reflexión, la meditación o la reflexión del problema desde distintas perspectivas— para así poder escuchar sus señales internas.

Imagina esto: a un fundador de un startup le ofrecen una alianza que, en papel, suena extraordinario. Pero tras reunirse con el socio potencial, algo no le convence. En lugar de ignorarlo, reflexiona sobre el asunto e investiga más a fondo para descubrir que esa persona tiene un historial empresarial dudoso. Confiar en su intuición podría salvar al emprendedor de un error costoso.

3. Cree en la buena fortuna - Aquí entra en juego la mentalidad. Las personas con suerte son optimistas. Realmente creen que les van a pasar cosas buenas—y esa creencia cambia su comportamiento. Son más seguras, más persistentes y resilientes cuando algo sale mal. Cuando las personas creen en la buena fortuna, atraen la suerte y su expectativa se convierte en una profecía autocumplida. Para los emprendedores, esto puede cambiar todo el juego.  Si el emprendedor cree en su idea, incluso cuando otros no lo hagan, es más probable siga insistiendo hasta que funcione. Ese tipo de convicción es la que inspira al equipo, atrae inversionistas y transmite energía a los clientes.

Por ejemplo, un emprendedor lanza una nueva app y se fija una meta audaz: conseguir 10,000 usuarios en seis meses. La mayoría a su alrededor es escéptica. Pero su fe en el producto le impulsa a seguir interactuando con clientes, probando y promocionando versiones mejoradas de su producto. Ese optimismo alimenta un esfuerzo constante, y termina superando su objetivo.

4. Transforma la mala suerte en buena - Las personas con suerte no son inmunes al fracaso—simplemente lo manejan de otra manera. Cuando algo sale mal (como suele suceder en los negocios), no se paralizan ni se victimizan. Reformulan la experiencia, buscan el aprendizaje y se adaptan. No permiten que los tropiezos los definan—los usan como trampolín para seguir avanzando. Para los emprendedores, este principio es crucial para sobrevivir. Un lanzamiento fallido, una mala contratación o un trimestre difícil no necesariamente tiene que ser el final—bien pueden convertirse en puntos de inflexión.

Imagina esto: el lanzamiento de un nuevo producto fracasa debido a una falla técnica. En lugar de cerrar todo, el emprendedor podría optar por lo más difícil: contactar a los clientes, disculparse con transparencia y pedir honestamente retroalimentación para mejorar. Al involucrar a los usuarios en el proceso de rediseño para mejorar el producto, el siguiente intento podría convertir ese fracaso en éxito.

Por qué esto es Importante para los Emprendedores - La investigación de Wiseman le da un giro total a la idea de suerte. No es una fuerza mágica ni algo con lo que se nace—es una mentalidad y un conjunto de comportamientos. Y para los emprendedores, que constantemente navegan en la incertidumbre, este mensaje es esencial.

El camino del emprendimiento es una montaña rusa, llena de altas y bajas, cambios inesperados y caídas bruscas. Pero como muestra The Luck Factor, no tienes que dejar tu destino al azar. Al maximizar oportunidades, confiar en tu intuición, esperar buenos resultados y recuperarte del fracaso, puedes comenzar a crear tu propia suerte. Recuerda: la suerte no es solo para los apostadores o los soñadores. Es para personas como tú, que toman riesgos reales, construyen algo con sentido, lideran en medio de la incertidumbre y convierten posibilidades en resultados.

domingo, 29 de diciembre de 2024

La Paradoja del Éxito: Cómo el Fracaso Alimenta la Excelencia

Hay una verdad, a menudo contradictoria pero esencial sobre la excelencia: el fracaso alimenta el éxito. En efecto, incluso los mejores deportistas, como Stephen Curry en baloncesto o Lionel Messi en fútbol, ​​experimentan el fracaso repetidamente. Su éxito no se debe a la ausencia de situaciones adversas sino a su disposición de perseverar ante el fracaso. Este hecho pone de relieve un aspecto clave de cómo percibimos a los deportistas de élite: sus fracasos a menudo se pasan por alto o se minimizan porque sus éxitos son espectaculares. Sin embargo, la realidad es que su éxito no surge de evitar riesgos o fracasar, sino de su voluntad de asumir riesgos, fallar y perseverar. A menudo, aficionados y analistas destacan los éxitos memorables de los deportistas: los goles, los tiros de tres puntos, las jugadas brillantes y los campeonatos. Estos son los momentos que definen la carrera de los más grandes, pero al mismo tiempo estos mismos hechos eclipsan hechos tales como las numerosas veces que fallaron, lo cual crea una percepción distorsionada de su rendimiento, haciendo que parezca perfecto.

Stephen Curry, celebrado como el mejor tirador de tres puntos en la historia de la NBA, es un buen ejemplo. Los aficionados recuerdan sus emblemáticos triples que cambiaron el rumbo de los partidos, especialmente en momentos críticos. Sin embargo, Curry ha fallado miles de intentos de tres puntos en su carrera. Solo en la temporada 2023-2024 de la NBA, Curry falló 405 intentos de tres puntos, con solo un 42,7 % de aciertos. Sin embargo, es su disposición a realizar tiros difíciles y de larga distancia lo que conduce a momentos épicos que superan con creces el impacto de sus fallos. Por otro lado, Lionel Messi, idolatrado por sus regates a través de las defensas, tiros libres precisos y goles decisivos, también ilustra este principio. Los fanáticos recuerdan sus triunfos en la Copa del Mundo e innumerables momentos inolvidables en el campo. Sin embargo, Messi ha fallado más de 30 tiros penales en su carrera, incluidos algunos cruciales como el penal en la final de la Copa América de 2016, que contribuyó a la derrota de Argentina ante Chile. A pesar de estos fracasos, Messi sigue asumiendo riesgos, sabiendo que los reveses ocasionales son inevitables.

Riesgo, fracaso y perseverancia como bases para el éxito

Atletas como Curry y Messi tienen éxito porque aceptan riesgos, incluso cuando el fracaso es una posibilidad. Esta toma de riesgos crea oportunidades de éxito notable al tiempo que los expone al fracaso. Sin estos riesgos, sus momentos extraordinarios no existirían. Curry intenta regularmente tiros desde mucho más allá de la línea estándar de tres puntos, tiros que la mayoría de los jugadores no se atreverían a realizar. Estos tiros son substancialmente más desafiantes y tienen una tasa de éxito menor. Al aceptar el riesgo, Curry no solo cambió la forma de jugar al baloncesto, sino que también creó momentos inolvidables como su tiro de tres puntos (11.3 metros) en la final contra el Oklahoma City Thunder en 2016. Si Curry evitara los tiros difíciles simplemente no sería el mejor tirador de larga distancia y no habría redefinido el papel del tiro de tres puntos en el baloncesto. De manera similar, Messi intenta con frecuencia jugadas de alto riesgo, como driblar a través de varios defensores o hacer pases precisos. Estas acciones a menudo conducen al éxito, pero también son propensas al fracaso, como perder la posesión del balón o que le intercepten el pase. Piense por ejemplo, en la asistencia a Alvarez que termino en el gol de Ángel Di María en la final de la Copa del mundo en 2022, fue un pase muy arriesgado que podría haber sido interceptado. Sin embargo, su éxito resultó ser decisivo en el partido. La disposición de Messi a asumir esos riesgos lo convierte en un jugador mágico.

Resiliencia: la clave del éxito

Lo que distingue a los deportistas de alto rendimiento de los demás es su resiliencia y su capacidad de superar el fracaso sin perder la confianza ni concentración. Ven el fracaso como un trampolín que les permite mejorar su rendimiento continuamente. En las finales de la NBA de 2016, Curry falló tiros clave durante el juego final, lo que llevó a la derrota de su equipo los Golden State Warriors ante los Cleveland Cavaliers. Sin embargo, la temporada siguiente, regresó con confianza, sin dudar en realizar tiros de alto riesgo, para llevar a su equipo a conquistar el campeonato de ese año. Después de perder tres finales consecutivas con Argentina (Copa del Mundo de 2014, Copa América de 2015 y 2016), con frustración, Messi anunció su retiro del fútbol internacional. Más tarde regresó, aprendió de sus reveses y llevó a Argentina a ganar la Copa América de 2021 y la Copa del Mundo de 2022. La paradoja radica en que el éxito de estos atletas se debe a que asumen riesgos y perseveran a pesar del fracaso, no a que lo evitan. Sus logros ponen de relieve principios clave:

  • El esfuerzo y la perseverancia superan a la perfección: el camino hacia el éxito está plagado de fracasos.
  • La resiliencia es crucial: la grandeza reside en la capacidad de seguir intentándolo a pesar de los reveses.
  • La innovación supone riesgos: traspasar los límites puede conducir tanto al fracaso como al exito.

Curry y Messi triunfan asumiendo riesgos, aprendiendo de los fracasos y desafiando sus propios límites continuamente. Su resiliencia y fortaleza mental les permiten utilizar el fracaso como un trampolín para alcanzar el éxito. Esta paradoja subraya el papel esencial del fracaso en la búsqueda de la excelencia.

domingo, 2 de enero de 2022

CUATRO EJEMPLOS PARA ENTENDER EL PODER DEL EFECTO DE PREPARACIÓN

A todos nos gusta pensar que tenemos el control total sobre nuestras acciones, nuestros pensamientos y, por supuesto, nuestro desempeño. ¿Pero, hasta qué punto esto es cierto? Según estudios en el área de psicología del comportamiento, el concepto conocido como efecto de preparación influye en el comportamiento de las personas en una serie de contextos tales como las ideas, las acciones y la forma como asociamos diferentes eventos, todo esto de manera inconsciente. En psicología del comportamiento, la preparación, imprimación, facilitación o Priming (en inglés) es un efecto relacionado con la memoria implícita por el cual la exposición a determinados estímulos influye en la respuesta que se da a estímulos presentados con posterioridad. Muchos concuerdan en que el efecto de preparación es un concepto apasionante, pero al mismo tiempo controversial ya que algunos lo consideran simplemente manipulativo. Sin embargo, si el efecto de preparación es real, tiene el potencial de influir en el comportamiento en ambos sentidos, tanto de manera negativa como positiva. Aquí están cuatro ejemplos sobre cómo el efecto de preparación puede afectar el comportamiento de las personas:

Hank Artz de la Universidad de Utrecht (Holanda) realizó una prueba con sus alumnos. Pidió a dos grupos que completaran algunos cuestionarios y, como recompensa, los participantes recibirían un refrigerio. Un grupo completo la tarea en una habitación en el que se olía una fragancia a productos de limpieza, mientras que el otro grupo en una habitación neutra, sin ningún tipo de olor. Al final de la observación, Artz descubrió que el grupo que había trabajado en el ambiente con fragancia a productos de limpieza era tres veces más propenso a limpiar la mesa después de terminar su refrigerio.

Ron Friedman, de la universidad de Harvard, hizo otro experimento donde un grupo de participantes podían ver, pero no tomar bebidas deportivas rehidratantes, mientras que un segundo grupo de participantes vieron agua embotellada. Al final del experimento, se descubrió que el grupo de participantes expuestos a las bebidas deportivas rehidratantes tenían, significativamente, más probabilidades de resistir una prueba física al que fueron sometidos todos los participantes inmediatamente después de la exposición a las bebidas.

En otro estudio, referido por el premio Nobel en Economía, Daniel Kahneman, los investigadores implementaron un sistema de 'contribución voluntaria' para costear el servicio de refrigerio en un campus universitario. Durante un período de diez semanas se colocó, justo detrás de la mesa de los refrigerios, una imagen diferente. Durante la primera semana una imagen con flores y durante la siguiente una imagen mostrando solo los ojos de una persona (dando la impresión de alguien mirando fijamente a los participantes). Al final de la observación se determinó que cuando se mostró la imagen de los ojos, las contribuciones voluntarias eran tres veces mayores en comparación a las contribuciones recibidas en los días en que apareció la imagen de las flores.

John Bargh, de la universidad de Yale, pidió que los participantes de un experimento que llenaran una especie de crucigrama diseñado en base a un conjunto de palabras relacionadas con la tercera edad. El experimento incluía palabras tales como "jubilado", "arrugado", "viejo", "lento" y otros. Luego midió el tiempo que tardaron los estudiantes en llegar desde la sala del experimento al ascensor de servicio. El experimento demostró que los estudiantes recorrían la misma distancia más lentamente después de terminar el crucigrama. Bargh replico el experimento varias veces, utilizando grupos de control para asegurarse de que los resultados sean correctos. Al final los resultados apuntaban en la misma dirección: los estudiantes caminaban más lentamente inmediatamente después de terminar el crucigrama.

Malcolm Gladwell autor del libro Blink, El Poder de Pensar sin Pensar, afirma: “Lo que consideramos libre albedrío es en gran parte una ilusión: la mayor parte del tiempo, simplemente pensamos y actuamos en el modo de piloto automático, lo cual significa que pensamos y actuamos de forma espontánea; precisamente por esta razón es que estamos expuestos a influencias externas de las que no estamos totalmente conscientes”

La publicidad comercial es un gran ejemplo de esto. En efecto, las palabras, imágenes y eventos a los que estamos expuestos diariamente a través de la publicidad sin duda influyen en el comportamiento de compra. ¿Hasta qué punto esto es negativo o incluso ético? No está claro aún. Por otro lado, el efecto de preparación puede también tener un efecto altamente positivo. Piense en lo que podríamos lograr si aprovechamos el mismo principio para promover una actitud positiva, cambiar hábitos, comportamientos o incluso nuestro desempeño personal.

sábado, 7 de septiembre de 2019

CINCO CONSEJOS PARA MANEJAR UNA CONVERSACION DIFICIL


Los conflictos con compañeros de trabajo pueden ser difíciles. La experiencia ha mostrado una y otra vez que cuando una conversación se torna agitada la relación se deteriora y los conflictos subyacentes no se resuelven satisfactoriamente. Un desacuerdo en el trabajo se percibe, a menudo, como una amenaza ya que supone renunciar a algo: un punto de vista, la costumbre de hacer algo, ceder algún poder o incluso renunciar a la noción de “tener la razón.”

Ante una situación de amenaza, el sistema nervioso desata una reacción en cadena, se activa la médula adrenal que emite adrenalina, las pupilas se dilatan, la presión arterial y la frecuencia de los latidos del corazón aumentan. Esta es una respuesta natural, pero el problema es que nuestros cuerpos y mentes no son particularmente buenos para distinguir entre dos amenazas distintas; digamos, por ejemplo, cuando nuestro proyecto es rechazado en el trabajo o cuando nos encontramos frente a una serpiente venenosa.

Sin embargo, expertos coinciden en señalar que es totalmente posible controlar las respuestas físicas negativas, manejar las emociones y encaminar una discusión productiva. Acá están cinco consejos para mantener la calma durante una conversación difícil:

1. Controle su respiración.

“Cuando comience a notar que se pone tenso, trate de concentrarse en la respiración. Sienta el aire entrando y saliendo de sus pulmones; sienta como el aire pasa por la nariz y la garganta. Esto neutralizará los signos físicos de pánico y lo mantendrá concentrado”, dice Amy Gallo, experta en productividad laboral. Algunos expertos sugieren contar su respiración, ya sea inhalando y exhalando, contando hasta 6, por ejemplo; o simplemente contando cada exhalación hasta llegar a 10 y luego comenzar de nuevo.

2. Controle su cuerpo

 Quedarse quieto cuando tiene una conversación difícil puede hacer que las emociones se acumulen en lugar de disiparse. Los expertos dicen que ponerse de pie y caminar ayuda a activar la parte pensante del cerebro. Tenga cuidado, sin embargo; si en medio de una conversación difícil, de repente usted se pone de pie, su contraparte podría interpretar esto como una actitud hostil. “No tenga temor de explicar que necesita estirar las piernas” dice Gallo. “Si después de esto aun se siente inconfortable, intente otros trucos como cruzar dos dedos o colocar los dos pies firmes en el suelo hasta sentir el piso en la planta de sus zapatos” sugiere Gallo.

3. Intente repetir un mantra

Cuando la conversación se torna agitada, “intente repetir una frase que le ayude a mantener la calma” sugiere Amy Jen Su, consultora en desarrollo ejecutivo. Según Jen Su, muchos ejecutivos encuentran muy útil hablarse a sí mismos y utilizar frases tales como “mantén la calma” “esto no es personal”, “ya pasará”, “es solo una cuestión de trabajo”

4. Reconozca y etiquete tus sentimientos

Susan David, autora del libro “Agilidad emocional”, dice que la clave para manejar una situación difícil es actuar en base a pensamientos y no en base a sentimientos. El problema es que “durante una situación de conflicto los sentimientos y pensamientos se mezclan y el cerebro pierde la capacidad de examinarlos” dice David.

Para distanciarse de los sentimientos y actuar más racionalmente, David sugiere etiquetarlos “llame las cosas por su nombre, llame un pensamiento, ‘pensamiento’ y una emoción, ‘emoción’. Por ejemplo, el sentimiento de ‘me está volviendo loco’ podría convertirse en algo más racional como ‘¿por qué me estoy enojando?’” Cuando las personas son más conscientes de sus emociones, es más fácil dejarlas ir y evitar que exploten.

5. Haga una pausa

Según Gallo, este es un recurso muy poco utilizado. “Mientras más tiempo dedique a procesar sus emociones, menos intensas serán. Entonces, cuando las cosas se calientan, es mejor disculparse y tomar una pausa: tome una taza de café o un vaso de agua, vaya al baño o dé un breve paseo por la oficina”, sugiere Gallo. “Asegúrese de dar una razón de por qué quiere detener la conversación y tomar una pausa; lo último que desea es que su contraparte piense que esta tratando de evadir la situación.

Finalmente, tenga en cuenta que probablemente no sea el único en sentirse fastidiado. Es probable que su contraparte exprese también enojo o frustración. En cualquier caso, demuestre siempre que está escuchando y está tratando de entender el punto de vista de la otra persona. “Si no alimenta las emociones negativas de su contraparte con las suyas, es probable que disminuyan ", concluye Gallo.

lunes, 18 de febrero de 2019

TRES CLAVES PARA PROMOVER LA FELICIDAD EN EL TRABAJO

Investigaciones recientes han demostrado que la felicidad está fuertemente asociada al proceso de alcanzar metas relevantes o significativas. Todos tenemos metas relevantes en el ámbito personal, familiar y laboral, por ejemplo. Entonces, a medida que vamos progresando en el logro de cualquiera de ellas, por lo general, somos más felices; por el contrario, si no hay progreso en el logro de algunas de esas metas, no somos felices en ese particular dominio. 

Michael Parke, profesor asistente de comportamiento organizacional de la Escuela de Negocios de Londres, sugiere tres claves para promover la felicidad en el trabajo:

1. La felicidad depende de “qué” y “cómo” estamos buscando

La satisfacción en el trabajo está en función de la relevancia de los objetivos que se persiguen. Según Parke, "lo que generalmente hace que los objetivos sean significativos es que son desafiantes y tienen un propósito más relevante. Esto supone que mientras más significativos sean los objetivos que se persiguen, más difícil es alcanzar el éxito o incluso avanzar en su logro.” En consecuencia, las organizaciones deben mantener un equilibrio constante para que las personas puedan progresar de manera estable en los objetivos existentes al tiempo que los desafían con nuevos objetivos para ayudar a proporcionar condiciones favorables para la felicidad en el trabajo.

Por otro lado, sugiere Parke, los individuos "también deben ser conscientes de cómo persiguen la felicidad". A menudo, las personas pueden quedarse estancadas persiguiendo la felicidad, de la misma forma que lo harían persiguiendo la perfección. En este caso la felicidad se convierte en un resultado que siempre está del otro lado; es decir depende del logro del siguiente objetivo, y por lo tanto, la felicidad parece inalcanzable".

2. El proceso es tan importante como el resultado

Ya que siempre estamos agregando nuevas metas y empujando nuestras metas al siguiente nivel, no deberíamos esperar a ser felices solo cuando alcanzamos nuestras metas, ya que, de lo contrario, corremos el riesgo de perder momentos de felicidad. Parke sugiere: "perseguir la felicidad es una causa noble y valiosa, siempre que estemos conscientes de que, a menudo, el proceso es tan importante para ser feliz como alcanzar algún resultado en particular".

Reconocer esto puede devolvernos el control sobre nuestra felicidad. Así, podemos identificar qué aspectos del proceso son especialmente motivadores y disfrutar más del proceso. Según Parke, es mejor encontrar aspectos gratificantes en medio del proceso, a menudo sinuoso y de altibajos, en lugar de “esperar” el final del proceso para ser feliz. Más aún, en lugar de ver los periodos infelices como algo negativo, el secreto es verlos como parte del proceso. Desde esta perspectiva, todos pueden ser felices si quieren.

3. Cómo y qué tan rápido nos recuperamos del fracaso, importa

Por otro lado, no siempre vamos a sentirnos felices, no siempre vamos a progresar y muy probablemente tendremos fracasos. Por esta razón, es necesario que los individuos y las organizaciones comprendan que una gran parte de la felicidad es la capacidad de recuperarse de los fracasos. En efecto, la felicidad no tiene que ver solamente con el hecho de mantener una actitud positiva, sino con cómo y qué tan rápido podemos volver a un estado positivo después de un fracaso.

Cuando las organizaciones no reconocen la infelicidad como una parte inevitable del proceso, pueden incrementar los niveles de estrés entre sus empleados. En su investigación acerca del clima emocional en el trabajo, Parke descubrió que los equipos que trabajan en un ambiente laboral más abierto y que promueven el intercambio de experiencias entre sus empleados tienen mejor disposición y creatividad para superar el fracaso, precisamente porque “trabajan a través de sus experiencias negativas” en lugar de evitarlas o suprimirlas, lo que generalmente provoca más tensión y estados adversos.

"Necesitamos organizaciones que estén más abiertas a las características particulares, los talentos, las personalidades de los individuos y lo que los hace felices.” Sin duda, esto es un gran desafío, porque eso supone más diferencias y estas son más difíciles de manejar, pero al mismo tiempo representa un potencial importante para crear un ambiente de trabajo más positivo. "El compromiso y la creatividad de las organizaciones para promover esos componentes en el lugar de trabajo realmente determinarán su futuro", concluye Parke.


viernes, 25 de enero de 2019

DOS HABILIDADES CRITICAS PARA COMPETIR EN EL MERCADO LABORAL GLOBAL


Según el informe “El Futuro del Mercado Laboral” (2018), del Foro Económico Mundial, las denominadas habilidades “humanas” tales como la creatividad, la iniciativa y el pensamiento crítico tendrán mayor demanda en el mercado laboral global, a medida que los avances tecnológicos, las comunicaciones y la automatización de procesos se vayan profundizando. Estos hallazgos son consistentes con un reciente análisis elaborado por la red social LinkedIn, la mayor red de profesionales del mundo, que sugiere que los empleadores están cada vez más interesados en una combinación de habilidades técnicas (conocimientos) y habilidades interpersonales (relacionamiento) donde la creatividad es la habilidad que encabeza la lista de atributos más deseados.
"Desarrollar y fortalecer las habilidades interpersonales es una de las mejores inversiones que los empleados pueden realizar ya que nunca pasaran de moda", dice Paul Petrone, Director de Aprendizaje de LinkIn "Además, el aumento de la inteligencia artificial solo hace que las habilidades sociales sean cada vez más importantes, ya que son precisamente el tipo de habilidades que los robots no pueden automatizar".
La combinación ideal de habilidades
Con el avance de la tecnología, denominada también la Cuarta Revolución Industrial, los empleadores requieren una combinación de habilidades específicas. Expertos en el tema, coinciden en señalar que, a medida que tecnologías como la automatización y los algoritmos crean nuevos trabajos de alta calidad y eliminan otros, la demanda de habilidades humanas, como la creatividad y trabajo en equipo, son cada vez más requeridos. Por otra parte, las habilidades técnicas con mayor demanda, en un mundo cada vez más digital, requiere conocimientos en áreas específicas tales como diseño y administración de redes, computación/almacenamiento en la nube, inteligencia artificial, entre los más importantes.
Junto con la creatividad, el estudio desarrollado por LinkedIn, identifica otras habilidades humanas como la persuasión, trabajo en equipo y colaboración, adaptabilidad a los cambios, aprendizaje continuo y gestión del tiempo. Por su parte, el Foro Económico Mundial, enfatiza los atributos de aprendizaje activo, creatividad e influencia social (persuasión) como los mas importantes atributos para competir en el mercado laboral global.
En relación con las habilidades técnicas, existe coincidencia en que los conocimientos con mayor demanda son computación/almacenamiento en la nube, administración de datos/información y administración de redes. Conocimientos específicos en inteligencia artificial, análisis de datos para la toma de decisiones son también conocimientos con creciente demanda. Otras áreas de conocimiento con gran demanda incluyen áreas como la automatización de operaciones, diseño de la “experiencia del usuario” y análisis del acceso e interacción hombre-robot.
Los nuevos retos
Según el Foro Económico Mundial, es también previsible una "creciente inestabilidad de habilidades" donde la tecnología cambia los perfiles de muchos trabajos actuales por lo que se requieren diferentes competencias. El informe estima, por ejemplo, que más de la mitad de todos los empleados, a nivel global, requerirán una importante renovación y capacitación en los próximos años.
En este sentido, el informe sugiere, los trabajadores deberán tener la disposición y las habilidades adecuadas para tener éxito en el mercado laboral; es decir, la capacidad de aprender y adaptarse continuamente. Desde el punto de vista de las organizaciones esto supone desarrollar un sólido sistema de aprendizaje, en todos los niveles de organización, incrementar la inversión en capital humano y desarrollar mecanismos para colaborar en estrategias interinstitucionales (gobierno, empresas, comunidad) orientados al desarrollo de la fuerza laboral. Según el informe del Foro Económico Mundial, estos aspectos constituyen un imperativo para el crecimiento no solo de las organizaciones sino también de la sociedad en su conjunto.
El informe enfatiza también la necesidad de desarrollar una mentalidad de aprendizaje activo y ágil, por parte de los trabajadores, a medida que las rutinas y funciones tradicionales de los trabajos cambian para dar paso a nuevos perfiles de trabajo, hasta hace poco inexistentes o difíciles de imaginar. Finalmente, el gobierno, las organizaciones y las universidades tienen ante sí en reto de asumir el rol para ayudar a los trabajadores desplazados a reinsertarse al mercado laboral a través de programas de reeducación, entrenamiento y capacitación para adquirir nuevas habilidades. Para esto, es necesario una transformación en los sistemas de educación, las políticas laborales de estado y las estrategias de inversión en capital humano por parte de las organizaciones, concluye el informe.



domingo, 20 de enero de 2019

TRES PASOS PRÁCTICOS PARA SUPERAR LA ANSIEDAD EN EL TRABAJO


La ansiedad puede presentarse como una sensación de miedo, inquietud, incapacidad para concentrarse en el trabajo, tener dificultades para dormir o irritarse fácilmente. En el ámbito social, puede manifestarse como la dificultad para comunicarse con otros, sentirse juzgado constantemente o incluso experimentar síntomas fisiológicos tales como tartamudeo, sudoración, rubor o malestar estomacal.
La mayoría de las personas lo experimentan en algún momento de su vida, pero cuando la ansiedad comienza a interferir con la vida cotidiana, el sueño, la capacidad para establecer relaciones sociales o la productividad en el trabajo, es recomendable buscar ayuda especializada. Investigaciones recientes han demostrado que el estrés y la ansiedad pueden tener consecuencias graves para la salud.
Olivia Remes, de la Universidad de Cambridge, dice que "la forma en que percibimos y manejamos las cosas en la vida tiene un impacto directo en la cantidad de ansiedad que experimentamos". Modificar la forma en que nos enfrentamos a las situaciones diversas, por lo tanto, puede reducir nuestros niveles de ansiedad". Su investigación en la Universidad de Cambridge encontró tres habilidades para afrontar la ansiedad en el trabajo:
1. Comience haciendo algo no importa “qué tan mal esté”
Las personas a menudo quieren hacer algo "a la perfección" o esperar el "momento perfecto" antes de comenzar algo. Pero esto puede llevar a la dilación, a los retrasos prolongados o incluso a impedir que hagamos algo en absoluto. Y eso causa estrés y, por supuesto, ansiedad.
En su lugar, ¿por qué no empezar simplemente "haciendo algo, aunque esté mal" y sin preocuparse por el resultado final? Esto no solo hará que sea mucho más fácil comenzar, sino que también le ayudará a encontrar que está completando las tareas mucho más rápido que antes. Más aún, dice la Dra. Remes: “Las personas terminan descubriendo que no lo están haciendo tan mal como pensaban.” Después de todo, siempre es posible mejorarlo más adelante.
La aplicación del lema "haz algo, aunque esté mal" permite, en la práctica, probar cosas nuevas y hacer el trabajo más entretenido y desafiante sin preocuparse demasiado por el resultado final. El principio fundamental es comenzar hoy (no importa si está mal) y mejorar el producto a medida que avanzamos. Esto es, en última instancia, una herramienta práctica para desbloquear la mente y avanzar.
2. Sea tolerante consigo mismo y "espere para preocuparse"
Si usted tuviera un amigo de esos “tóxicos”, que constantemente lo critica y/o enfatiza los aspectos negativos de usted, lo más probable es que trate de deshacerse de él lo antes posible. Sorprendentemente, las personas con ansiedad se critican a sí mismas con tanta frecuencia que ya ni siquiera son conscientes de ello. Esperan amabilidad y tolerancia de los demás, pero son intolerantes y tóxicos con ellos mismos.
Según la Dra. Remes: “Si se siente avergonzado por algo, no se critique, simplemente acepte el hecho, resista el impulso de culparse, evite los pensamientos negativos y concentre su atención en la tarea en cuestión o lo que sea que esté haciendo.”
Otra estrategia efectiva, dice la Dra. Remes, es "esperar un poco para preocuparse". Si algo salió mal y se siente obligado a preocuparse (porque cree que se equivocó), no haga esto inmediatamente. En su lugar, posponga su preocupación: reserve, digamos, 15 minutos al final de cada día durante los cuales pueda preocuparse por cualquier cosa.
Si hace esto, encontrará que la situación que provocó la ansiedad inicial no era tan grave como pensaba. Por lo general, las personas encuentran soluciones más consistentes a sus problemas cuando vuelven a “ellos” más tarde, en lugar de responder impulsivamente. En última instancia, se trata de utilizar nuestra energía más inteligentemente.
3. Encuentre un propósito en su vida ayudando a otros.
Independientemente de cuánto trabajemos o de la cantidad de dinero que ganemos, no podemos ser realmente felices hasta que sepamos que alguien más nos necesita y depende de nuestra productividad o amor. Esto no significa que necesitemos el elogio de la gente, pero hacer algo pensando en alguien ayuda a liberar nuestra mente de las preocupaciones y nos ayuda a concentrarnos en marcar una diferencia para hacer feliz u orgulloso a ese “alguien”
Se ha demostrado que una fuerte conexión social (amigos, familia, colegas, grupo social) es un poderoso recurso para fortalecer la salud mental. El neurólogo Viktor Frankl escribió: "Para las personas que piensan que no hay nada por qué vivir, nada más que esperar de la vida ... la cuestión fundamental es caer en cuenta de que la vida todavía está esperando algo de ellos".
Según la Dra. Remes, "Saber que alguien más te necesita hace que sea más fácil soportar los momentos más difíciles. Así, "sabrás  el ‘por qué’ de tu existencia y podrás soportar casi cualquier desafío de la vida", concluye.
Entonces, ¿cómo puede hacerse importante en la vida de otra persona? Podría ser tan simple como pensar en sus seres queridos, ser voluntario en un proyecto social o terminar un trabajo que podría beneficiar a las generaciones futuras. Incluso si estas personas nunca se dan cuenta de lo que hizo por ellos, es suficiente que usted esté consciente de esto. Este solo hecho le hará comprender la singularidad y la importancia de su vida.

jueves, 1 de noviembre de 2018

LA FÓRMULA PARA LA FELICIDAD Y EL ÉXITO EN EL TRABAJO


Se ha dicho que nuestro mundo externo predice nuestros niveles de felicidad. Pero, la ciencia lo ha demostrado, la realidad y las circunstancias externas predicen solo el 10% de la felicidad a largo plazo. Asombrosamente, el 90 por ciento de la felicidad a largo plazo se predice no por el mundo externo, sino por la forma en que el cerebro procesa la realidad. Shawn Achor, experto en psicología positiva de la Universidad de Harvard, descubrió que solo el 25% de los éxitos laborales se pronostican mediante el coeficiente intelectual mientras que el 75% de los éxitos laborales se pronostican por los niveles de optimismo, soporte social y la capacidad para ver el estrés como un desafío en lugar de una amenaza.
"Encontré que la mayoría de las empresas y escuelas siguen una fórmula para el éxito, que es la siguiente: si trabajo más duro, tendré más éxito. Y si tengo más éxito, estaré más feliz", dice Achor. Sin embargo, el problema es que esta concepción no tiene sustento científico y esta equivocada por dos razones fundamentales. Primero, cada vez que el cerebro satisface una necesidad de éxito, inmediatamente aparece otra: Si obtuviste buenas calificaciones, ahora tienes que obtener mejores calificaciones; si conseguiste un buen trabajo, ahora tienes que conseguir uno mejor. Segundo, si la felicidad es el resultado del éxito, entonces el cerebro nunca puede llegar allí debido a que la percepción de éxito cambia continuamente. Socialmente se ha puesto la felicidad en el horizonte cognitivo y por eso creemos que tenemos que ser exitosos para ser felices.
Según Achor, nuestro cerebro trabaja en el orden opuesto. Si una persona construye una percepción positiva de si mismo y de su entorno, entonces su cerebro experimenta lo que Achor llama la "ventaja de la felicidad" en la que el cerebro, en un estado positivo u optimista, se desempeña significativamente mejor que uno en un estado pesimista, neutral o estresado. Achor descubrió que el cerebro con actitud “positiva” es 31 % mas productivo. Los empleados con actitud positiva son 30 % más productivos y los médicos son 19 % más rápidos y precisos en el diagnóstico de sus pacientes.
En otras palabras, si podemos encontrar una forma de percibir la realidad con una perspectiva más positiva, más optimista, entonces nuestro cerebro funcionara mejor: más rápido, mejor concentrado y de manera mas inteligente. La dopamina, la substancia que fluye en el sistema cuando una persona actúa positivamente, tiene dos funciones: incrementa la sensación de placer y enciende todos los centros que estimulan el aprendizaje en el cerebro.
Sin embargo, ¿Es posible entrenar el cerebro para cambiar la percepción de la realidad? La respuesta es sí. Mediante la práctica de rutinas simples es posible reconfigurar el funcionamiento del cerebro de modo que funcione con una perspectiva más optimista. Achor describe algunas formas prácticas de ser más positivos; por ejemplo, escribir tres experiencias positivas durante 21 días, tres cosas nuevas cada día. Este simple ejercicio ayuda al cerebro a retener una lógica de percepción de la realidad priorizando el lado positivo de las cosas más que lo negativo.
El simple hecho de escribir una experiencia positiva al final del día permite al cerebro revivir la experiencia y reforzar el pensamiento positivo; el ejercicio regular incrementa el bienestar físico y mental. La meditación permite al cerebro desarrollar capacidades de concentración. Los actos conscientes de generosidad y amabilidad son herramienta poderosa para incrementar la felicidad personal. Intente hacer esto: empiece el día agradeciendo y/o felicitando a alguien por algo que dijo o hizo. El sentimiento autentico de gratitud y reconocimiento incrementa el bienestar personal.
Al realizar estas actividades, entrenando su cerebro al igual que entrenamos nuestros cuerpos, concluye Achor, podemos revertir la fórmula de la felicidad y el éxito; y al hacerlo, no solo crearemos un entorno más positivo, sino una verdadera revolución en el trabajo.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

CUATRO MANERAS DE FOMENTAR EL APRENDIZAJE ORGANIZACIONAL

El aprendizaje continuo permite a las personas mantener una perspectiva amplia. Cuando nos sentimos “expertos” en algo, la investigación científica lo ha demostrado, el efecto dogmatismo entra en acción: nuestra mente se cierra a las nuevas ideas e ignora las diferentes perspectivas. Muchas organizaciones ven el aprendizaje continuo como algo secundario, algo que puede acomodarse en los espacios vacíos del trabajo habitual. Para crear una cultura que fomente el aprendizaje continuo y el crecimiento de los empleados, los líderes requieren hacer del aprendizaje una expectativa permanente no simplemente una opción.

Kristi Hedges, experta en liderazgo y comunicación ejecutiva, sostiene que las organizaciones exitosas crean una cultura que alienta el desarrollo de las personas mediante prácticas que premian la disposición a aprender, experimentar y superarse continuamente. Hedges sugiere cuatro formas en que los líderes pueden fomentar el aprendizaje continuo dentro de sus organizaciones:
1. Promueva el aprendizaje como una oportunidad de crecimiento
Un buen punto de partida es hablar de sus propias necesidades de aprendizaje. Cuando los gerentes se abren sobre sus necesidades personales de aprender, se vuelve más aceptable para todos los demás hacer lo mismo. Pregúntese: ¿qué habilidades le gustaría desarrollar más? ¿En qué áreas necesita crecer más? ¿Qué ideas ha encontrado útiles para lograr estos objetivos? Luego comparta sus ideas con el resto de tu equipo.
Si participa de un taller o un programa de entrenamiento, comparta experiencias específicas de aprendizaje en lugar del típico comentario “fue interesante”. Cuando el líder comparte sus propias experiencias, crea un ambiente propicio para el desarrollo organizacional, promueve entre las personas el entusiasmo por aprender y experimentar constantemente.
2.  Estimule la curiosidad y el fracaso como parte del aprendizaje
La mejor manera de aprender es probar cosas nuevas, incluso cuando esas cosas implican riesgos o son poco convencionales. Si desea que su equipo esté entusiasmado y encuentre un propósito en su trabajo, incentive la curiosidad y la experimentación entre sus empleados. Al mismo tiempo, establezca prácticas específicas para reconocer a los empleados cuando demuestren progresos en una nueva iniciativa.
Otra forma de promover el aprendizaje es exponer abiertamente los fracasos. Una empresa de tecnología en los Estados Unidos, por ejemplo, comenzó a instituir "autopsias" obligatorias para los proyectos que no alcanzaron los resultados esperados. En este ambiente, los miembros del equipo discuten el “fracaso” como un asunto habitual, lo cual promueve la transparencia y el aprendizaje continuo. Las personas se sienten libres de discutir los problemas sin buscar culpables y la comunicación dentro de la organización mejora.
3. Facilite el acceso al aprendizaje
Si alguien asiste a un programa de entrenamiento, reduzca su carga de trabajo para evitar el estrés y permitir que las personas se concentren en aprender. Una de las quejas más frecuentes, por parte de los empleados que asisten a programas de entrenamiento, es que se ven obligados a interrumpir constantemente las sesiones de entrenamiento para atender cuestiones de trabajo.
En un intento por aprovechar el "valor" de lo aprendido, los gerentes a menudo piden a los empleados capacitar a otros después de completar su programa. Hedges sostiene que esto solo crea más trabajo para el participante; en su lugar, los gerentes deberían dejar que las personas apliquen primero lo que aprendieron en su propio trabajo. Esto permitiría a las personas determinar lo relevante y verdaderamente útil antes de compartir con el equipo.
4. Fomente nuevas experiencias.
Los proyectos multifuncionales, la rotación de roles y las reubicaciones geográficas son solo algunas formas de exponer a las personas a nuevas experiencias de aprendizaje. Las asignaciones especiales, donde los empleados pueden observar el impacto de sus decisiones, son también una buena estrategia para promover el aprendizaje. Así, las personas se motivan y se sienten fortalecidas especialmente cuando se les permite evaluar las oportunidades de aprendizaje que más les interesan.
A menudo las personas sienten temor e incertidumbre cuando se exponen a nuevas situaciones, sobre todo cuando esto puede afectar su desempeño. Pero, de acuerdo con Hedges, esa es exactamente la razón por la que debe fomentarse. Solo abordando desafíos desconocidos, las personas obtendrán la retroalimentación que necesitan para aprender.
 Como dice el adagio, "si sigues haciendo lo que siempre has hecho, obtendrás lo que siempre has conseguido"

miércoles, 25 de julio de 2018

CUATRO CLAVES PARA EL APRENDIZAJE CONTINUO


Las responsabilidades en el trabajo a menudo obstaculizan nuestra capacidad de aprendizaje. Estamos más enfocados en mostrar niveles consistentes de alto rendimiento concentrando nuestras energías en lograr buenos resultados en lugar de ampliar nuestros conocimientos y habilidades.
Mas que promover una cultura de aprendizaje, la mayoría de las organizaciones se obsesionan con los resultados inmediatos. Así, la exigencia de niveles cada vez más altos de eficiencia y rendimiento se convierte en la mayor barrera para el aprendizaje continuo. Tomas Chamorro-Premuzic, profesor de psicología empresarial en la Universidad de Columbia, sugiere cuatro pasos para superar este desafío:
1. Busque una organización que promueva el aprendizaje
La mayoría de las personas no incluyen el "potencial de aprendizaje" como uno de los criterios clave cuando eligen su trabajo, pero deberían hacerlo. De hecho, nuestra propensión a aprender está fuertemente influenciada por el tipo de trabajo, carrera y organización. Por ejemplo, investigaciones recientes han demostrado que el ambiente físico del entorno laboral juega un papel importante en el desarrollo de nuestra disposición para trabajar y aprender. Empresas como Facebook, Google y Unilever, entre otros, han combinado con éxito el diseño del ambiente físico con una cultura organizacional que promueve la curiosidad de los empleados recompensando el aprendizaje formal e informal.
Según Chamorro-Premizic, para crear una cultura de aprendizaje, las organizaciones deben valorar el bienestar emocional de los empleados, la diversidad, la apertura a nuevas ideas y la reflexión permanente en todos los niveles de organizaciones. Aunque los beneficios de una cultura de aprendizaje en el largo plazo son indudables, los resultados en el corto plazo pueden ser poco alentadores.
2. Dedique tiempo para aprender.
Una de las mayores barreras para el aprendizaje es el tiempo, particularmente cuando las personas están concentradas en mejorar sus niveles de desempeño. Una buena estrategia es crear una agenda personal de aprendizaje con metas especificas en el corto y mediano plazo. Esto supone una actitud proactiva respecto a sus necesidades de aprendizaje reservando tiempos específicos para aprender.
En un mercado laboral cada vez mas exigente, es esencial desarrollar capacidades de adaptación basado en el aprendizaje continuo, el crecimiento y desarrollo profesional. Por otro lado, si partimos del hecho de que no todas las personas tienen las mismas necesidades ni inquietudes ni aprenden de la misma forma, es importante construir su propio entorno personal de aprendizaje; esto es, una agenda de educación continua con contenidos, metodologías y plazos adecuados a sus necesidades específicas.
3. Concéntrese en sus debilidades más que sus fortalezas
Aunque es conveniente elegir trabajos que se ajusten a nuestras fortalezas, solo podemos desarrollar nuevas fortalezas si trabajamos en nuestras debilidades. De este modo, si desea adquirir nuevas habilidades o desarrollar nuevos conocimientos, inevitablemente tendrá que concentrarse en lo que no sabe en lugar de lo que sabe.
A menudo, adquirir nuevos conocimientos o desarrollar nuevas habilidades, supone aprovechar algunas capacidades existentes. Sin embargo, aprender nuevas habilidades partiendo de nuestras propias deficiencias puede ser un proceso frustrante al inicio; pero, a medida que se adquieren nuevas destrezas y conocimientos que expanden el rango de fortalezas, la experiencia de aprendizaje se convierte en un hábito cotidiano.
4. Aprenda de los demás.
Con demasiada frecuencia relacionamos el aprendizaje con la capacitación o la educación formal; sin embargo, algunas de las mayores oportunidades de aprendizaje en el ámbito laboral son esencialmente prácticas y espontáneas. En este punto, considere aprender de otros: subordinados, colegas, jefes y/o mentores, por ejemplo. Mientras que el aprendizaje formal se concentra en contenidos específicos, el aprendizaje espontaneo promueve la formación de nuevos hábitos y prácticas de trabajo.
Chamorro-Premizic, sostiene que la mayoría de los problemas en el trabajo están mal definidos en lugar de estar “bien estructurados”, por lo que no tienen una solución objetivamente correcta. Esto requiere de un aprendizaje adaptativo en lugar de uno estrictamente técnico. Es decir, la disposición para buscar los comentarios adecuados y ser receptivo a las sugerencias de los demás, incluso las críticas.
La mayoría de nosotros estamos tan ocupados tratando de demostrar competencia que nos olvidamos aprender y percibimos que pedir sugerencias es una señal de debilidad. En este punto, quizá el primer paso para aprender de los demás, es aprender algo acerca de nosotros mismos, por ejemplo: ¿cómo nos perciben los demás? Responder esta pregunta puede ayudar a identificar vacíos, así como áreas de aprendizaje futuras.
Finalmente, es importante que el aprendizaje nunca se detenga. Independientemente de sus logros pasados ​​y su nivel actual de experiencia, su futuro depende de su capacidad para seguir aprendiendo.

miércoles, 18 de julio de 2018

¿VALE LA PENA SER OPTIMISTA?


Algunas personas dicen que el secreto de la felicidad son las bajas expectativas. La lógica de esta forma de pensamiento es más o menos así: si no tenemos grandes expectativas, si no esperamos tener éxito, salud y/o encontrar el amor, entonces no nos desilusionaremos cuando estas cosas no sucedan. Y si no estamos decepcionados cuando las cosas buenas no suceden, entonces estaremos muy gratamente sorprendidos cuando sucedan y entonces, seremos felices.

Aparentemente este es un razonamiento muy coherente; sin embargo, la Dra. Tali Sharot, Psicóloga de la Universidad College de Londres, describe tres razones del por qué este razonamiento es equivocado:
En primer lugar, pase lo que pase, ya sea que tenga éxito o fracase, las personas con altas expectativas siempre se sienten y trabajan mejor. Cómo las personas reaccionan frente a un evento exitoso (ganar un ascenso, por ejemplo) o un fracaso (ser despedido del trabajo, por ejemplo), depende mucho de cómo las personas interpretan ese evento.
Los psicólogos Margaret Marshall y John Brown estudiaron a estudiantes con altas y bajas expectativas. Al final descubrieron que cuando las personas con grandes expectativas tienen éxito, atribuyen ese éxito a sus propias capacidades y cuando fracasan se esfuerzan en aprender de sus errores. Las personas con bajas expectativas interpretan los eventos de manera diferente: suelen atribuir sus éxitos a la buena fortuna y culpan a otros cuando fracasan.
En segundo lugar; independientemente del resultado, sugiere la Dra. Sharot, el puro acto de anticipación hace a las personas felices. Una investigación pidió a las personas elegir en orden de importancia sus días favoritos de la semana. Sorprendentemente el sábado ocupo el primer lugar, viernes y domingo el segundo y tercer lugar respectivamente. Esto es realmente curioso si consideramos que viernes es día laboral y el domingo es día de descanso.
Pareciera racional pensar que la gente prefiera el domingo más que el viernes, pero esto no es así. En realidad, no es que las personas disfruten más trabajando o que detesten pasear por el parque o tener un tiempo para relajarse. Simplemente la gente prefiere el viernes porque el viernes trae consigo la anticipación del fin de semana, los planes y las expectativas. Después del domingo, lo único que se puede esperar es el inicio de una semana laboral.
En tercer lugar, experimentos han demostrado que el optimismo no solo está relacionado con el éxito, sino que el optimismo conduce al éxito. En efecto, diversos estudios alrededor del mundo han demostrado que el optimismo conduce al éxito en el trabajo, los estudio, los deportes e incluso la política. Sin embargo, el beneficio más sorprendente del optimismo es la salud. Si esperamos que el futuro sea brillante, el estrés y la ansiedad se reducen.
Pero cuidado, un optimismo poco realista puede ser muy peligroso, puede llevar a asumir riesgos innecesarios, al colapso financiero, o a una planificación defectuosa. Entonces, ¿cómo estar protegidos de los riesgos de un optimismo extremo, pero al mismo tiempo cultivar un optimismo realista que nos permita ver el futuro con altas expectativas?
La clave es combinar optimismo con honestidad y disposición para actuar. Esto implica tres aspectos: primero, hacer una evaluación honesta de los riesgos, obstáculos y desafíos que implica un proyecto; segundo, valorar posibles escenarios e identificar oportunidades específicas de éxito; y tercero, comprometer los recursos y esfuerzos necesarios para asegurar el éxito.
Como la Dra Sharot ilustra este punto: un pingüino pesimista simplemente no cree que pueda volar; un pingüino extremadamente optimista salta ciegamente al vacío esperando que las cosas salgan bien; un pingüino optimista realista cree que puede volar, pero se ajusta un paracaídas a su espalda en caso de que las cosas no salgan como está planeando.
Por lo general, concluye la Dra. Sharot, para poder hacer algún tipo de progreso, debemos ser capaces de imaginar una realidad diferente y luego "es fundamental creer que esa realidad es posible."

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